sábado, 21 de junio de 2008
9. PERO, ¿EN DÓNDE ESTABA DANGMA CUANDO EL ÂLAYA DEL UNIVERSO[1]
ESTABA EN PARAMÂRTHA[2] (a), Y 
(a) He aquí ante nosotros la cuestión que ha dado lugar a controversias escolásticas durante siglos. Los dos términos “Âlaya” y “Paramârtha” han sido las causas de división en escuelas, y de que la verdad se haya subdividido en más aspectos diferentes que por ningún otro de los términos místicos. Âlaya es el Alma del Mundo, o Ánima Mundi,
Enseña la filosofía esotérica que toda cosa vive y es consciente; pero no que toda vida y conciencia sean similares a las de los seres humanos ni aun a las de los animales. Nosotros consideramos la vida como la única forma de existencia, manifestándose en lo que llamamos Materia; o en el hombre en lo que llamamos, haciendo una separación incorrecta, Espíritu, Alma y Materia.
Pero, ¿cuál es la creencia de las escuelas internas esotéricas? -preguntará quizás el lector-. ¿Cuáles son las doctrinas enseñadas acerca de este asunto por los “buddhistas” esotéricos? Para ellos, Âlaya posee una significación doble y aun triple. En el sistema Yogâchârya de la escuela contemplativa Mahâyâna, Âlaya es a la par el Alma Universal, Anima Mundi y el Yo de un Adepto avanzado. “El fuerte en Yoga puede introducir a voluntad su Âlaya, por medio de la meditación, en la verdadera naturaleza de
Esto conduce naturalmente al “Espíritu Supremo” de Hegel y de los trascendentalistas alemanes, y presenta un contraste que puede ser útil señalar. Las escuelas de Schelling y de Fichte han divergido mucho del concepto arcaico y primitivo de un Principio Absoluto, y han reflejado tan sólo un aspecto de la idea fundamental de
Según Hegel, lo “Inconsciente” jamás habría emprendido la vasta y laboriosa tarea de desenvolver el Universo, más que con la esperanza de alcanzar clara conciencia de Sí Mismo. Con relación a esto debe tenerse presente que al hablar del Espíritu, término que los panteístas europeos emplean como equivalente de Parabrahman, y llamarle Inconsciente, no dan ellos a esta expresión la significación indirecta que generalmente implica. Se emplea a falta de un término más apropiado para simbolizar un profundo misterio.
La “Conciencia Absoluta tras los fenómenos”, nos dicen que se denomina inconsciencia, únicamente por razón de la ausencia de todo elemento de personalidad, y trasciende al concepto humano. El hombre, incapaz de formar un solo concepto, a no ser relativo a fenómenos empíricos, es impotente, a causa de la constitución misma de su ser, para levantar el velo que cubre la majestad de lo Absoluto. Sólo el Espíritu en libertad es capaz de comprender, aunque de un modo vago, la naturaleza de su propio origen, al cual debe volver eventualmente. Puesto que el más elevado Dhyân Chohan, después de todo, tiene que humillarse en su ignorancia ante el soberano misterio del Ser Absoluto; y puesto que aun en esta culminación de la existencia consciente -o sea “al sumirse la conciencia individual en la universal”, usando una frase de Fichte-, lo Finito no puede concebir lo Infinito, ni puede aplicarse su propia clase de experiencias mentales, ¿cómo puede decirse que lo Inconsciente y lo Absoluto puedan tener ni siquiera un impulso instintivo o esperanza de alcanzar clara conciencia de sí mismo?. [10]Jamás admitiría un vedantino esta idea hegeliana; y el ocultista diría que se aplica perfectamente al Mahat despierto, a
Nous, el motor de la materia, el Alma animadora, inmanente en todos los átomos, manifestada en el hombre, latente en la piedra, posee diferentes grados de poder; y esta idea panteísta de un Espíritu-Alma general, penetrando a
(b) La palabra “Anupâdaka”, sin padres o sin progenitores, es una designación mística que en nuestra filosofía posee significaciones varias. En general se suele designar por este nombre a Seres Celestiales como los Dhyân Chohans o Dhyâni-Buddhas. Estos corresponden místicamente a los Buddhas y Bodhisattvas humanos, conocidos por los Mânushi (humanos) Buddhas, que más tarde son también llamados “Anupâdaka”, desde el momento en que toda su personalidad se halla sumida en sus Principios Sexto y Séptimo combinados, o Âtma-Buddhi, y que se han convertido en los de “Alma de Diamante” -Vajrasattvas-, [11]o plenos Mahâtmâs. El “Señor Oculto” –Sangbai Dag-po-, “el sumido en lo Absoluto”, no puede tener padres, puesto que es existente por Sí Mismo, y uno con el Espíritu Universal -Svayambhú-[12], el Svabhâvat en su más elevado aspecto. El misterio de la jerarquía de los Anupâdaka es grande, siendo su ápice el Espíritu-Alma universal, y constituyendo su peldaño inferior los Mânushi-Buddha; y aun cada hombre dotado de Alma es un Anupâdaka en estado latente. De aquí el empleo de la expresión, “la gran Rueda (el Universo) era Anupâdaka”, cuando se habla del Universo en su condición informe, eterna o absoluta, antes que fuera formado por los “Constructores”.
[1] Alma, como base de todo, Anima Mundi.
[2] Absoluto Ser y Conciencia, los cuales son Absoluto No-Ser e Inconsciencia.
[3] “Paramârthasatya” es propia conciencia; Svasamvedanâ, o la reflexión que se analiza a sí misma; de dos palabras, parama por encima de todas las cosas, y artha comprensión; significando satya el ser verdadero y absoluto, o esse. En tibetano, Paramârthasatya es Dondampaidenpa. Lo opuesto a esta realidad absoluta, es Samvritisata -la verdad relativa solamente-; pues Samvriti significa “falso concepto”, y es el origen de la ilusión, Mâyâ; en tibetano Kundzabchidenpa, “apariencia creadora de ilusión”.
[4] Aphorisms of the Bhodhisattvas.
[5] Âryâsanga fue un Adepto precristiano y fundador de una escuela esotérica buddhista, a pesar de que Csoma de Koros le coloca, por razones que él sabrá, en el siglo séptimo de
[6] Vishnu Purâna, I, pág. 20.
[7] Vishnu Purâna, Wilson, I, 21; citado del Vayu Purâna
[8] Quiero decir Propia Conciencia Finita. Porque, ¿cómo puede lo Absoluto alcanzarla sino simplemente como un aspecto, de los cuales, el más elevado de los que conocemos, es la conciencia humana?
[9] Espíritu Absoluto.
[10] Véase Handbook of the History of Philosophy de Schwegler en la traducción de
[11] Vajrapâni o Vajradhara significa poseedor del diamante; en tibetano Dorjesempa, sempa, significando el alma; y su cualidad diamantina se refiere a su indestructibilidad en lo futuro. La explicación con respecto a “Anupâdaka” dada en el Kâla Chakra, el primero en la división Gyut de Kanjur, es semiesotérica. Ha conducido a los orientalistas a especulaciones erróneas respecto de los Dhyâni-Buddhas, y sus correspondencias terrenas, los Mânuchi-Buddhas. La significación verdadera será explicada con mayor extensión en su lugar debido.
[12] Citando de nuevo a Hegel que, con Schelling, aceptó prácticamente el concepto panteísta de los Avatâras periódicos (encarnaciones especiales del Espíritu del Mundo en el Hombre, como se ven en el caso de todos los grandes reformadores religiosos): “La esencia del hombre es el espíritu... únicamente despojándose de su modo de ser finito y rindiéndose por propia voluntad a la pura conciencia de sí mismo, es como alcanza la verdad. Cristo-hombre, como hombre en quien
1 comentarios:
No se entiende nada, como sucede en la mayoría de las cosas que revela la Blavatsky, que para colmo, suele irse por las ramas como el mejor de los orangutanes.
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