4.- Nidânas, o Causas de la Existencia.

jueves 19 de junio de 2008


4. LAS SIETE SENDAS DE LA FELICIDAD[1] NO EXISTÍAN (a). LAS GRANDES CAUSAS DE LA DESDICHA[2] NO EXISTÍAN, PORQUE NO HABÍA NADIE QUE LAS PRODUJESE Y FUESE APREHENDIDO POR ELLA (b).

(a) Existen “Siete Senderos” o “Vías” hacia la “Felicidad” de la No-Existencia, que es absoluto Ser, Existencia y Conciencia. No existían, porque el Universo hasta entonces se hallaba vacío, existiendo sólo en el Pensamiento Divino.

(b) Porque son... las Doce Nidânas, o Causas del Ser. Cada una de ellas es el efecto de la que le ha precedido, y a su vez causa de la que le suceda; estando basada la suma total de las Nidânas en las Cuatro Verdades, doctrina especialmente característica del Sistema Hinayâna[3]. Pertenecen ellas a la teoría de la corriente de la ley de encadenamiento que produce mérito y demérito, y que finalmente manifiesta al Karma en la plenitud de su poder. Es un sistema fundado en la gran verdad de que la reencarnación tiene que ser temida; pues la existencia en este mundo vincula en el hombre sólo sufrimientos, desdicha y dolor; siendo la muerte misma incapaz de libertar al hombre de ello, puesto que la muerte no es más que la puerta a través de la cual se pasa a otra vida en la tierra, después de un breve reposo en su umbral, o sea en el Devachan. El Sistema Hinayâna o Escuela del Vehículo Pequeño, es de origen muy antiguo; al paso que el Mahâyâna, o Escuela del Gran Vehículo, pertenece a un período posterior, habiendo tenido origen después de la muerte de Buddha. Sin embargo, los principios de esta última son tan antiguos como las montañas en medio de las cuales han existido semejantes escuelas desde tiempo inmemorial; y en realidad, las escuelas Hinayâna y Mahâyâna enseñan ambas las mismas doctrinas. Yâna o Vehículo es una expresión mística, y ambos “Vehículos” significan que el hombre puede escapar de la tortura de los renacimientos, y aun de la falsa felicidad del Devachan, por medio del logro de la Sabiduría y del Conocimiento, únicos que pueden disipar los frutos de la Ilusión y de la Ignorancia.

Mâyâ, o Ilusión, es un elemento que entra en todos los seres finitos, dado que todas las cosas que existen poseen tan sólo una realidad relativa y no absoluta, puesto que la apariencia que el nóumeno oculto asume para cualquier observador, depende de su poder de cognición. Una pintura para la vista no educada del salvaje la vez primera que la ve, es una confusión incomprensible de líneas y de manchas de color, mientras que la vista habituada descubre en seguida en ella una cara o un paisaje. Nada es permanente más que la Existencia única, absoluta y oculta, que contiene en sí misma los nóumenos de todas las realidades. Las existencias pertenecientes a cada plano del ser, hasta los más elevados Dhyân Chohans, son, relativamente, de la naturaleza de las sombras proyectadas por una linterna mágica sobre un lienzo blanco. Sin embargo, todas las cosas son relativamente reales, puesto que el conocedor es también una reflexión, y por lo tanto las cosas conocidas son tan reales para él como él mismo. Cualquiera que sea la realidad que posean las cosas, debe buscarse esta realidad en ellas, antes o después que hayan pasado, a manera de un relámpago al través del mundo material; pues nosotros no podemos conocer una existencia semejante directamente mientras sólo poseamos instrumentos sensitivos que conduzcan sólo la existencia material al campo de nuestra conciencia. En cualquier plano que nuestra conciencia pueda encontrarse actuando, tanto nosotros mismos como las cosas pertenecientes a aquel plano, son, en aquel entonces, nuestras únicas realidades. Pero a medida que nos vamos elevando en la escala del desenvolvimiento, nos damos cuenta de que en las etapas al través de las cuales hemos pasado, hemos confundido las sombras por las realidades, y que el progreso del Yo hacia lo alto consiste en una serie de despertamientos progresivos, llevando consigo a cada avance la idea de que, en aquel momento al menos, hemos alcanzado la “realidad”; pero únicamente cuando hayamos logrado la Conciencia absoluta y compenetrado con ella la nuestra propia, nos encontraremos libres de las ilusiones producidas por Mâyâ.


[1] Nirvâna, Nippang en China; Neibban en Birmania; Moksha en la India.

[2] Nidâna y Mâyâ. Las Doce” Nidânas (en tibetano Ten-brel Chug-nyi) son las causas principales de la existencia, efectos engendrados por un encadenamiento de causas producidas.

[3] Véase Wassilief: Der Buddhismus, págs. 97-128