...¿DÓNDE ESTABA EL SILENCIO? ¿EN DÓNDE LOS OÍDOS PARA PERCIBIRLO? NO; NO HABÍA SILENCIO NI SONIDO (a); NADA, SALVO EL INCESANTE HÁLITO ETERNO, PARA SÍ MISMO IGNOTO (b).

(a) La idea de que las cosas pueden cesar de existir, y sin embargo ser, es fundamental en la psicología oriental. Bajo esta aparente contradicción de términos, hay un hecho de la Naturaleza; y lo importante es comprenderlo, más bien que discutir acerca de las palabras. Un ejemplo familiar de una paradoja parecida, nos lo da una combinación química. La cuestión acerca de si el hidrógeno y el oxígeno cesan de existir cuando se combinan para formar el agua, se halla todavía sobre el tapete; algunos dicen que desde el momento en que se les encuentra de nuevo al ser descompuesta el agua, es porque deben continuar existiendo durante la combinación; mientras otros opinan que al convertirse en algo completamente distinto, deben cesar de existir como tales elementos durante todo aquel tiempo; pero ni unos ni otros son capaces de formar el más ligero concepto de la condición verdadera de una cosa que se ha convertido en otra diferente, y que, sin embargo, no ha cesado de ser la misma. Con respecto al oxígeno y al hidrógeno, puede decirse que la existencia como agua es un estado de No-Ser, el cual es un ser más real que su existencia como gases; y puede simbolizar, aunque vagamente, la condición del Universo cuando se sume en el sueño o cesa de ser, durante las Noches de Brahmâ, para despertar o reaparecer nuevamente, cuando la aurora del nuevo Manvántara le vuelve a llamar a lo que nosotros denominamos existencia.
(b) Se dice el “Hálito” de la Existencia Una, tan sólo en sus aplicaciones al aspecto espiritual de la Cosmogonía, por el esotericismo arcaico; en otros casos es reemplazado por su equivalente en el plano material, el Movimiento. El Elemento Eterno y Único, o el Vehículo contenedor de los elementos, es el Espacio sin dimensiones en ningún sentido; coexistente con la Duración Interminable, con la Materia Primordial –por tanto, indestructible-, y con el Movimiento, “Movimiento Perpetuo”, Absoluto, que es el “Hálito” del Elemento Único. Este Hálito, como se ve, no puede cesar jamás, ni aun durante las Eternidades Praláyicas.
Pero el Hálito de la Existencia Única no se aplica del mismo modo a la Única Causa Sin Causa, o la Omniseidad |All-Be-ness en el texto|, en oposición al Todo-Ser (All-Being), que es Brahmâ o el Universo. Brahmâ, el dios de cuádruple faz, que después de haber levantado la Tierra del seno de las aguas, “llevó a efecto la Creación”, es considerado tan sólo como la Causa Instrumental, y no, como claramente se implica, la Causa Ideal. Ningún orientalista parece haber comprendido por completo hasta ahora el sentido verdadero de los versos de los Purânas, que tratan de la “creación”.
Allí Brahmâ es la causa de las potencias que tienen que ser generadas subsiguientemente para la obra de la “creación”. Por ejemplo, en el Vishnu Purâna cuando se traduce: “Y de él han procedido las potencias que tienen que ser creadas, después de haberse ellas convertido en la causa real”, sería quizás más correcto traducir: “Y de ELLO han procedido las potencias que crearán, al convertirse en la causa real –en el plano Material-”. A ninguna otra más que a la Causa sin Causa Ideal Única puede atribuirse el Universo. “El más digno de los ascetas, por medio de su potencia -o sea por medio de la potencia de aquella causa- cada cosa creada viene por su naturaleza inherente o propia”. Si, “en la Vedânta y Nyâya, nimitta es la causa eficiente en contraposición con upâdâma, la causa material (y) en la Sânkhya, pradhâna implica las funciones de ambas”; en la filosofía esotérica, que reconcilia a todos estos sistemas, y cuya exposición más próxima es la Vedânta, tal como la presentan los vedantinos advaitis, no se puede especular acerca de nada que no sea el upâdâna. Lo que para los vaishnavas –los Visishthadvaitas- es como lo ideal en oposición a lo real -o Parabrahman e Íshvara- no puede tener lugar alguno en las especulaciones publicadaas, puesto que aun aquel ideal es una palabra errónea cuando se aplica a lo que ninguna razón humana, ni siquiera la de un Adepto, puede concebir.
El conocerse a sí mismo exige que sean reconocidas la conciencia y la percepción - ambas facultades limitadas en la relación a todo sujeto excepto Parabrahman. De aquí el “El Hálito eterno para sí mismo ignoto”. La Infinitud no puede concebir lo Finito. Lo Ilimitado no puede tener relación con lo limitado y lo condicionado. En las enseñanzas ocultas, el Motor Desconocido e Incomprensible, o el Existente por Sí Mismo, es la Esencia Absoluta y Divina. Y así, siendo Conciencia Absoluta y Absoluto Movimiento -para los sentidos limitados de los que describen lo que es indescriptible- es inconsciencia e inmovilidad. La conciencia concreta no puede ser atribuida a la conciencia abstracta, como no puede atribuirse al agua la cualidad de humedad, desde el momento que la humedad es su propio atributo, y la causa de la cualidad húmeda reside en otras cosas. La conciencia implica limitaciones y calificaciones; algo de qué ser consciente, y alguien que sea consciente de ello. Pero la Conciencia Absoluta contiene al conocedor, a la cosa conocida y al conocimiento; los tres en sí misma, y los tres uno. Nadie es consciente más que de aquella porción de sus conocimientos que recuerde en cualquier tiempo dado; pero, tal es la pobreza del lenguaje, que no poseemos término alguno para distinguir el conocimiento en que no pensemos activamente, del conocimiento irrecordable. El olvidar es sinónimo del no recordar. ¡Cuánto mayor no debe de ser la dificultad de encontrar términos descriptivos y diferenciales de los hechos abstractos y metafísicos! No debe olvidarse tampoco que nosotros damos nombres a las cosas según sus apariencias. A la Conciencia Absoluta la llamamos “inconsciencia”, porque nos parece que debe ser necesariamente así; del mismo modo que llamamos a lo Absoluto “Tinieblas”, porque para nuestro entendimiento finito resulta por completo impenetrable, y, sin embargo, comprendemos plenamente que nuestra percepción de semejantes cosas no se ajusta a las mismas. Involuntariamente distinguimos, por ejemplo, entre la Absoluta Conciencia inconsciente y la inconsciencia, atribuyendo en nuestro fuero interno a la primera alguna cualidad indefinida que corresponde, en un plano más elevado de lo que podemos concebir, a lo que conocemos como conciencia en nosotros mismos. Pero esto no tiene nada que ver con ninguna clase de conciencia que podamos distinguir de lo que se nos representa como inconsciencia.
5 comentarios:
Todavía no entiendo por qué crees en los conceptos de Infinitud, ilimitado y eternidad. Te reto a demostrarme su existencia concreta –no hablo, necesariamente, de existencia material ni presencial-, aunque desde ya te digo que no podrás, porque para hacer eso lo ilimitado, la infinitud y la eternidad deberían volverse cada una de ellas radicalmente lo contrario a lo que son - si es que son. Yo no creo en suposiciones-. Ahora, como me doy cuenta de que no sabes como se concluye el infinito, lo ilimitado y la eternidad, te expondré, brevemente, cómo es que los dogmáticos como tú lo hacen. Pon atención:
Los dogmáticos concluyen el infinito cuando no son capaces de resolver un problema o de darle solución a un lío matemático. Esto se puede ver, por ejemplo, en los así llamados “números irracionales, pues dime, ¿quién ha sido testigo de todos los decimales que tiene "pi"? ¿Acaso has sido tú?, esto te lo digo porque la única evidencia que permite, realmente y sin suposiciones, concluir que pitiene infinitos decimales es que alguien tenga una demostración efectiva en la que queden de manifiesto todos y cada uno de los decimales de piPero, como una persona como tú podrá entender, no ha habido ser humano, hasta el día de hoy, al cual le haya alcanzado la vida para cumplir este propósito. Ahora bien, de esto no se debe concluir que el infinito “es”, ni mucho menos lo ilimitado ni la eternidad.
Cambiando de tema, ¿cómo defines tú Realidad?, o mejor, ¿cómo se define en este credo que tanto profesas y en el que “simplemente” confías? Porque, ¿sabes cómo entiende Realidad el filósofo español Xavier Zubiri?: como El modo de aprehender las cosas.
Ahora, ¿sabes como define él las cosas?: como “sistemas de notas” y para él las “notas” son las cualidades o atribuciones que tiene cada cosa. El hidrógeno y el oxigeno, por ejemplo, serían notas-de, en este caso notas-de-agua. Entonces el hidrógeno, por sí sólo, no es más que hidrógeno y el oxigeno, por sí sólo, no es más que oxigeno. El agua es un sistema de notas y no hay que pensarla como ‘oxigeno + hidrógeno’, porque eso no es agua: es oxigeno + hidrógeno, ¿entiendes?
Creo que el filósofo es, en este tema, más convincente que tú y tu credo.
Te responderé con algo más absoluto que un concepto que, en ninguno de los casos, abarca la "Realidad"...
- Re# -
PD: Simpático tu comentario.
Digo lo mismo del tuyo y de tu blog.
Sólo una pregunta me queda por hacer:
¿Puedes demostrar alguna de las cosa a las que te reté?
Gracias.
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