miércoles 18 de junio de 2008
No existía algo, ni existía nada;
El resplandeciente cielo no existía;
Ni la inmensa bóveda celeste se extendía en lo alto.
¿Qué cubría todo?¿Qué lo cobijaba?¿Qué lo ocultaba?
¿Era el abismo insondable de las aguas?
No existía la muerte, pero nada había inmortal,
No existía límites entre el día y la noche
Sólo el Uno respiraba inanimado y por Sí,
Pues ningún otro que Él jamás ha habido.
Reinaban las tinieblas, y todo principio estaba velado
En obscuridad profunda;un océano sin luz;
El germen hasta entonces oculto en su envoltura
Hace brotar una naturaleza de férvido calor.
-----------------------------------------------
Tú eras. Y cuando la llama subterránea
Rompa su prisión y devore la forma,
Todavía serás Tú, como eras antes,
Sin sufrir cambio alguno cuando el tiempo no Existía.
¡Oh, mente infinita, divina Eternidad!
El resplandeciente cielo no existía;
Ni la inmensa bóveda celeste se extendía en lo alto.
¿Qué cubría todo?¿Qué lo cobijaba?¿Qué lo ocultaba?
¿Era el abismo insondable de las aguas?
No existía la muerte, pero nada había inmortal,
No existía límites entre el día y la noche
Sólo el Uno respiraba inanimado y por Sí,
Pues ningún otro que Él jamás ha habido.
Reinaban las tinieblas, y todo principio estaba velado
En obscuridad profunda;un océano sin luz;
El germen hasta entonces oculto en su envoltura
Hace brotar una naturaleza de férvido calor.
-----------------------------------------------
Tú eras. Y cuando la llama subterránea
Rompa su prisión y devore la forma,
Todavía serás Tú, como eras antes,
Sin sufrir cambio alguno cuando el tiempo no Existía.
¡Oh, mente infinita, divina Eternidad!
Rig Veda (Colebrooke)

0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada